"Lo importante no es aumentar el tiempo de vida de nuestros mayores, sino hacer que ese tiempo sea de calidad"

1 de abril de 2017

Berta González Romero impartirá del 18 de marzo al 8 de abril el seminario "Técnicas para la Estimulación Cognitiva en Gerontología. Deterioro cognitivo y otras demencias" que se desarrollará en el Centro Asociado y será también emitido por streaming. 

El envejecimiento de la población es uno de los rasgos que van a caracterizar la sociedad del siglo XXI. Este envejecimiento va a sentar las bases de una estructura demográfica que constituye un estrato social de la sociedad de nuestro nuevo siglo, en la que no solo se presenta un envejecimiento plausible de la población, sino una reducción drástica de los índices de natalidad.

Según un informe de la ONU, presentado por el Director de la División de Población de las Naciones Unidas el 28 de Febrero de 2001 en Nueva York, España será en el año 2050 el país con la población más envejecida del mundo.

De estos datos podemos concluir que el grado de desarrollo científico, económico y social tiene un fuerte impacto, fundamentalmente gracias al aumento de la expectativa de vida en el proceso de envejecimiento de las diferentes zonas del mundo. Es evidente que los logros conseguidos por el avance de la medicina y por los cambios producidos en las condiciones socio sanitarias han modificado las pirámides poblacionales en los países desarrollados y en la actualidad nos encontramos con poblaciones claramente envejecidas en muchos países occidentales. 

Por ello, se ha considerado que hay una necesidad urgente de ampliar la formación en Geriatría y Gerontología para todos los profesionales de la salud y del sector de los servicios sociales con el fin de ofrecer un servicio de calidad a todo el colectivo que engloba este grupo de edad. 

Berta González Romero es Educadora Social y Gerontóloga por la Universidad de Salamanca y tiene estudios de Sociología y Administración y Finanzas, desde hace varios años está vinculada al estudio y la intervención con personas mayores, ha llevado a cabo el Programa de Prevención de la dependencia de la “Fundación la Caixa” y en la actualidad colabora a nivel docente con escuelas de salud y Universidades. 

En este momento dirige el Máster en Gerontología y Salud por la Escuela de Gestión Sanitaria y la Universidad Rey Juan Carlos.

Este sábado día 20 comienza a impartir en el Centro Asociado de la UNED en Pontevedra el curso de extensión universitaria “Técnicas para la estimulación Cognitiva en Gerontología. Deterioro cognitivo y otras demencias”

La Sociedad de Geriatría española ha denunciado en numerosas ocasiones la falta de especialistas en la sanidad pública ante el creciente envejecimiento poblacional. ¿Qué medidas se deberían tomar para atender a este colectivo?

El envejecimiento de la población ha provocado que muchas patologías que antes apenas se presentaban en porcentaje vayan ganando valor con el paso del tiempo. Debido a esto, es necesario que cada vez más profesionales, no solo especialistas en sanidad, vayan ocupando puestos en el mercado de servicios que actualmente se ofrecen a las personas mayores. Con esto me refiero a profesionales sanitarios como médicos, enfermeros, gerocultores y psicólogos, pero también a trabajadores sociales, sociólogos, educadores, terapeutas, fisioterapeutas y animadores socioculturales.

Estos futuros profesionales ya están concienciados de que es fundamental formarse, actualizarse y reciclarse en un campo como la Geriatría y la Gerontología, y en la actualidad existe una gran cantidad de oferta formativa para todo este colectivo, lo que haría falta es que los gobiernos empezasen a hacer caso a los estudios demográficos que muestran España como un país envejecido y demandante de un servicio integral y al que hay que ofrecer una asistencia de calidad. En este momento, estamos en un punto en el que ha aumentado la calidad de vida, pero todavía hay muchas personas dependientes que necesitan apoyo en la actividades básicas de la vida diaria, servicios médicos continuos y atención psicológica y terapéutica.

Lo importante no es aumentar el tiempo de vida, si no que ese tiempo sea de calidad y no precario, como está ocurriendo por la falta de un servicio multidisciplinar y sinergico por parte de los profesionales. 

En España, la Sociedad Española de Neurología (SEN), calcula que unas 600.000 personas sufren Alzheimer, lo que pasa es que el 30% o 40% desconocen estar afectadas. ¿Qué medidas podemos implementar para realizar una detención precoz?

Múltiples estudios afirman que la enfermedad de Alzheimer se produce mucho antes de notar los síntomas y que años después y dependiendo de ciertos factores de riesgo acaba desarrollándose.

Hay que tener claro que la edad es el factor principal de desarrollo de esta demencia y ante esto, poco podemos hacer pues el envejecimiento es un proceso irreversible y el desarrollo de este tipo de enfermedades nos viene dado, en muchos casos, a partir de la genética heredada. De todos modos, mantener unos correctos hábitos de vida es fundamental para frenar el deterioro.

Por supuesto que manteniendo unas costumbres saludables podemos evitar que esta enfermedad se desarrolle más rápidamente o, incluso, frenar su aparición. La lectura, el ejercicio físico moderado, las relaciones sociales satisfactorias y una alimentación correcta- incluyendo en nuestra dieta el café, el curry, las vitaminas C y D, el vino (en proporciones normales) y el pescado azul- ayudan en la prevención de las demencias, a mantenernos mejor y a aumentar nuestra calidad de vida a todos los niveles.

Una propuesta de intervención que se podría llevar a cabo para la detección precoz es la integración de pruebas diagnósticas de periodicidad anual por parte un psicólogo o gerontólogo a los grupos de riesgo con la idea de poder medir variables como la concentración, la atención, la memoria a corto plazo, la orientación espacial y personal y valorar las diferencias ocurridas entre uno y otro período.

¿Cuáles son las demencias más comunes entre los mayores españoles?

Es muy difícil determinar cuál es el tipo de demencia más común en España, pues en la actualidad hay muchos mayores no diagnosticados. No obstante, según los últimos estudios realizados, la demencia tipo Alzheimer se encuentra entre las de mayor incidencia seguida por la demencia vascular.

¿Existen hábitos o rutinas que ayuden a prevenir los deterioros cognitivos más comunes asociados a la vejez?

Por supuesto, la intervención multidisciplinar con este colectivo es fundamental. Los psicólogos, terapeutas, educadores y gerontólogos desarrollan una labor esencial a través de su intervención en la evolución de las demencias.

Hoy en día existen infinidad de actividades para aplicar con pacientes que todavía no han desarrollado una demencia y que comienza con pérdidas de memoria asociadas a la edad con el fin de conseguir una evolución positiva y una descarga de confianza en todos ellos.

No hay que olvidar que cuando una persona comienza a desarrollar los primeros síntomas, ya no de una enfermedad, si no de una pérdida normal debido al paso del tiempo, se puede llegar a sugestionar de tal manera que ésta situación pueda acabar derivando en un problema mayor. Por ello, es necesario saber aplicar diferentes intervenciones según el tipo de paciente que tengamos ante nosotros y dependiendo del estadio en el que se encuentre; para ello podemos utilizar el cuestionario “mini exámen cognoscitivo de Lobo” con intención de medir capacidades como la memoria a corto plazo, la orientación, la concentración, el cálculo, la construcción y el lenguaje, y dependiendo de los resultados aplicar una vía intervencional u otra.

Otro factor de riesgo asociado a la depresión y al deterioro cognitivo de ancianos es la soledad. Una situación en la que viven 1.8 millones de personas mayores en España. Como sociedad, ¿qué podemos hacer?

Es necesario que la sociedad española se conciencie y empatice con este colectivo. Actualmente las cosas han cambiado, pero el término “vejez” siempre ha provocado rechazo, cuando alguien es viejo, ya no es válido o ya no es necesario invertir en él ni dedicar más tiempo que el indispensable. Este pensamiento es el que ha llevado a que muchos mayores se sientan aislados, ya no solo por la sociedad, si no por sus propios familiares.

Siempre he pensado que cuanto más tiempo pueda pasar una persona en su casa, mejor. No es que no valore el servicio que realizan las residencias, es imprescindible, pero si una persona se encuentra bien de salud y es independiente en las sctividades básicas e instrumentales de la vida diaria, siempre habrá tiempo de ingresarla en una residencia, hasta entonces dejémosla mantener esa independencia que aún conserva. En estos casos, la labor de la familia y de sus grupos de referencia es primordial, y nosotros como ciudadanos deberíamos de potenciar todas aquellas actividades en las que se propicien contactos intergeneracionales, grupos de apoyo, servicios sociales comunitarios y acciones gratuitas a las que los mayores tengan acceso y puedan sentirse partícipes socialmente.