"Ahora quienes van a la cárcel pasan allí más tiempo y esto afecta negativamente a su proceso de reinserción"

14 de julio de 2017

Ana Sacristán Lucas es profesora de Didáctica, Organización Escolar y Didácticas Especiales de la UNED. Del 12 al 14 de julio dirigirá el curso “Técnicas y medios para la inserción laboral en la sociedad del conocimiento” que se celebrará en el Centro Penitenciario de A Lama.

Los últimos datos conocidos permiten afirmar que en España la criminalidad desciende de forma paulatina pero la población reclusa aumenta debido a que la duración de las penas es mayor. ¿Cómo incide este aumento del tiempo en prisión en la reinserción?

Es cierto que no hay un aumento de la población reclusa en España, pero que quienes sí van a la cárcel están allí más tiempo. Ha influido en este hecho, además de la duración mayor de las penas, la política de expulsión de extranjeros con delitos que ha llevado a cabo España.

Que los presos permanezcan más tiempo encarcelados afecta negativamente a los procesos de reinserción. Cuanto más tiempo permanece una persona en prisión, más se desvincula de su entorno; se producen entonces rupturas muy grandes con sus redes de apoyo, sus familias el sistema laboral, etc., que agravan sus posibilidades de una reinserción exitosa.

En España los porcentajes de reinserción sin reincidencia son de los más bajos de la Unión Europea. ¿Qué factores explican esta cifra?

En primer lugar, me gustaría recalcar que hay mucha controversia sobre los datos porque los sistemas de medición no son coincidentes; es difícil calcularlos por ese motivo. Aceptando que tengamos los porcentajes de reinserción sin reincidencia más bajos de la Unión Europea, este hecho puede explicarse porque en Europa hay un mayor apoyo socio-institucional a las personas que salen de la cárcel, existen mayores ayudas y posibilidades. En España es notablemente menor, en comparación. Ese apoyo suele dejarse en manos del llamado ‘tercer sector’: servicios sociales, casas de acogida, etc. Las personas que no reinciden después de haber abandonado la cárcel, al faltarles redes de ayuda institucionales eficaces, caen con mucha facilidad en la exclusión social debido a su enorme vulnerabilidad. Son gente que carece de apoyo, no tienen redes de protección, tampoco una formación o nivel educativo adecuados, no encuentran trabajo…Pero tampoco cometen un delito otra vez. Ya han pasado por la experiencia carcelaria y no quieren repetirla. La exclusión social a la que se ven abocados es muy severa.

¿Existe una apuesta firme y decidida por parte del Estado para favorecer la reinserción social y laboral?

Se trabaja mucho, se hacen muchas cosas dentro de los centros penitenciarios, y bastante menos fuera de ellos. Podríamos hablar, incluso, de la existencia de una brecha dentro-fuera; ahí precisamente es donde vemos el mayor problema: en la existencia de esa brecha y en lo que supone. Las cosas funcionarían mucho mejor si se lograse una buena coordinación. Reitero que el Estado suele dejar estos asuntos en manos del tercer sector al que me refería antes.

Es innegable que la búsqueda laboral pasa por el uso de Internet y las TIC. Pero sin acceso a Internet durante toda su estancia en la cárcel, ¿cómo podemos facilitar la integración del recluso en la sociedad del conocimiento?

Totalmente innegable. En las cárceles se hacen cursos sobre Internet, las TIC y la sociedad digital. Pero hay que creer firmemente en que la alfabetización digital de los presos debe ser una prioridad al pensar en sus posibilidades de reinserción laboral. Debemos creerlo todos, dentro y fuera de las cárceles. Hay diversas iniciativas, además de las que lleva a cabo la UNED, como ejemplifica este curso de verano en el centro penitenciario de A Lama, aunque debería haber más. En nuestros días, el futuro laboral pasa por la adquisición de competencias digitales, no hay duda alguna sobre esto.

¿Cuáles son los objetivos del curso y a quién está dirigido?

Está dirigido a los reclusos del centro penitenciario de A Lama. Nuestro objetivo central es proporcionarles conocimientos y herramientas que les ayuden en una alfabetización digital, al menos básica, que les sirvan para entender los enormes cambios que han experimentado nuestras sociedades desde la llegada de las tecnologías de la información y la comunicación, y les permitan tener una mejor posición de partida. Tanto en lo que respecta al incremento de su formación, como de sus posibilidades de acceso futuro al mercado de trabajo.

Estamos convencidos de que hay que mostrar cómo se hacen las cosas, experimentar, etc., para aprender. Queremos poner en conocimiento de los reclusos, tanto teórica como prácticamente, técnicas, estrategias y recursos que incrementen su saber y sus posibilidades de acceso al mercado de trabajo y reduzcan al mismo tiempo su desigualdad. Por poner algunos ejemplos, aprenderán cómo hay que hacer un curriculum hoy en día, modos eficaces de enfrentarse a una entrevista de trabajo, manejo de estrategias comunicativas, etc., sin olvidar explicarles, utilizando presentaciones multimedia, la velocidad y significado de los cambios en las sociedades del conocimiento. Quiero terminar reconociendo la excelencia del trabajo cotidiano que realiza el centro penitenciario de A Lama, más allá de cualquier retórica; su buen funcionamiento, su alta motivación en labores de formación, así cómo la fructífera colaboración que hay establecida con el Centro Asociado de la UNED en Pontevedra y la UNED en su conjunto.

Más información sobre el curso aquí.