"En Galicia abundan elementos culturales muy ricos para un antropólogo y llenos de posibilidades a la hora de investigar"

12 de julio de 2017

Alfredo Francesch Díaz es Doctor en Antropología Social y Cultural y profesor de la UNED. Del 12 al 14 de julio dirigirá el curso “La antropología en casa. Trabajo de campos sin exotismos” en el Centro Asociado a la UNED en Pontevedra.

En Galicia solo es posible estudiar antropología en la UNED. Sin embargo, esta tierra destaca por sus arraigadas costumbres y tradiciones, muchas todavía vivas. ¿Cuál es el estado de las investigaciones antropológicas en Galicia? 

Desde luego, si hay algo cierto, es que en Galicia abundan elementos culturales muy ricos para un antropólogo y llenos de posibilidades a la hora de investigar. Hace ya décadas que Carmelo Lisón, uno de los padres de la antropología española, investigó cuestiones en torno a eso que se ha dado en llamar “la Galicia mágica”: la Santa Compaña, los endemoniados… Con mayor o menor renombre, los estudios sobre Galicia siempre han estado ahí, y siguen estando hoy.En este mismo momento, dirijo la investigación de una estudiante en pequeñas localidades de Orense. Así que, al parecer, la riqueza cultural de Galicia sigue resultando atractiva para los estudiosos. 

Tal y como indicáis en la presentación del curso, a menudo asociamos la antropología a la investigación de sociedades exóticas en lugares remotos. Sin embargo, la realidad cotidiana muestra que buena parte de la investigación se realiza en la misma sociedad del antropólogo. ¿Es fácil investigarnos a nosotros mismos? 

No, no es fácil. Podemos analizar las prácticas, los discursos, la forma en que entienden la vida y el mundo las personas de sociedades muy ajenas y, en ese caso, contamos a nuestro favor con el distanciamiento, que hace más sencillo el análisis. El problema de trabajar en nuestro propio entorno es que esas formas de entender el mundo y la vida son también nuestras formas de hacerlo, por lo que nos parecen naturales, de sentido común, llenas de lógica. Todos sabemos que, en teoría, no es más lógico ni menos lógico pintarse la cara de rojo en una ceremonia que ponerse corbata: son asuntos culturales. Pero cuando vamos a creencias, saberes o presupuestos más profundos la cosa se complica. La antropología en casa puede ser más cómoda, pero, en lo que a investigación se refiere, supone deshacerse de la lógica y el sentido común para ver las cosas como las vería un extraterreste que acabara de aterrizar por aquí. No es fácil convertirse en extraterreste durante las horas de trabajo y ser una persona corriente durante todas las demás… 

Aunque buena parte del trabajo del antropólogo se desarrolla dentro de la sociedad actual, ¿por qué apasiona tanto el pasado? 

Se trata de que lo lejano es atractivo, puede ser fascinante, puede apasionar. Y de que las sociedades lejanas en el espacio hoy están más cerca: a través de los documentales de la tele, a través de Internet; a través, sencillamente, del viaje: unas cuantas horas de vuelo y nos plantamos en mitad de Nueva Guinea. Pero nada puede acercarnos a lo que está lejano en el tiempo. No podemos ir a Babilonia, al Imperio Azteca o a la Atenas de Pericles. Tenemos testimonios, documentos, restos materiales, pero jamás podremos estar ahí y tratar de comprender las cosas de primera mano. Siempre habrá algo ajeno, algo misterioso en las sociedades del pasado. ¿Cómo no va a ser apasionante el misterio? 

¿Cuáles son los objetivos del curso y a quién está dirigido? 

Queremos plantear problemas teóricos, éticos; queremos narrar experiencias y anécdotas; queremos compartir con alumnos y alumnas las perplejidades y las paradojas de la antropología en casa. No creo que tengamos respuesta para todas las preguntas, porque son posibles muchas. Pero sí podemos poner sobre la mesa elementos para la reflexión y ese es nuestro propósito.El curso está dirigido a cualquiera que practique el trabajo de campo en su propia sociedad: gente del periodismo, de trabajo social, de la sociología… Por supuesto, está específicamente dirigido a estudiantes de antropología, que tendrán que hacer trabajo de campo durante su formación y, con toda probabilidad, lo harán en casa. 

Más información sobre el curso aquí.